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miércoles, 30 de abril de 2014

Araña

Cada vez uso menos este blog. Tal vez por tiempo, o tal vez porque no tengo temas que tratar públicamente, pero cuando es justamente hablar por las redes el motivo para ser juzgado, me veo obligado a formar parte de ello.

Es de la operación Araña de la que me refiero.

Un montón de insultos y menciones a las víctimas de ETA han sido el desencadenante de que varias personas fueran detenidas y acusadas de exaltación del terrorismo. Desde luego, palabras muy reprochables acordes con una forma de pensar de la que no quiero formar parte. Pero es de justicia "objetiva" de lo que hablamos, no de juicios de valor.

Y de tanto tener ese velo tapándole los ojos, esta justicia se ha quedado ciega, y sorda, y muda. Parece no tener voz ni voto en esta época de libertad de expresión en 140 caracteres en las que unas palabras groseras son suficientes para acusar a unos jóvenes de utilizar sus móviles y ordenadores apoyando a algo que para sus jueces sigue vivo. Parece ser que el problema no es exaltar la violencia, es ser vasco. La derecha sigue necesitando de ETA con todos los prejuicios que incluye para asegurarse su razón. Si tienen algo que reprochar, o algo les preocupa, la banda es el camino perfecto para asegurarse el éxito, así que, si son ellos los que llevan mucho tiempo callados, es la derecha quien se aseguran de que siga viva. Una herencia de prejuicios es lo que necesitan para seguir reabriendo un debate que se debería haber cerrado hace tiempo. Me pregunto si cualquiera de los valientes organizadores de la operación Araña ha pisado un solo trozo de tierra de la bella Euskal Herria, o tienen tanto miedo que no ponen un pie ahí por si sus temores son correctos. ¿Tan convencidos están de ello?.

Veo como los medios fascistas hablan del horror de aquellas palabras olvidando todas las que ellos han dicho, todas esas acusaciones que públicamente, por medio de sus cadenas de televisión, radios y periódicos, regalaban a cualquier persona que hablaba fuera de su área de confort. Es más, después de la cesión de ETA, es la derecha la que sigue jactándose de las muertes y haciendo política, los mismos que dicen que la memoria histórica es remover la mierda. De igualdad hablamos.

Aguantaremos los insultos hacia Miguel Angel Blanco en un Tweet con cierta vergüenza, nada de lo que me sienta orgulloso, pero cuando llaman públicamente asesinos a todo un colectivo que no lo es (como cualquier grupo de jóvenes que se manifiesta por lo que sea sin portar banderas de España), lo único que nos queda es escandalizarnos y aumentar el nivel de rabia e impotencia, no mandar policia a sus casas. Perdón, ellos son el poder, claro.

Espero que lleguéis tan "alto" como Carrero Blanco, y ahora venid aquí a detenerme (por cierto, señora justicia, soy madrileño, lo siento).

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